La fructosa podría favorecer la expansión de un tipo agresivo de cáncer
La fructosa es un azúcar presente de manera natural en frutas, miel y otros alimentos, pero también forma parte de numerosos productos ultraprocesados y bebidas endulzadas. Ahora, una investigación publicada en Nature Aging encontró que este compuesto podría tener un papel inesperado en la diseminación de un tipo agresivo de cáncer de ovario.
El estudio fue realizado por investigadores de distintas instituciones, entre ellas The Wistar Institute, y se enfocó en el cáncer de ovario seroso de alto grado, una de las formas más agresivas de esta enfermedad. Los científicos descubrieron que algunas células tumorales que sobreviven a la quimioterapia pueden permanecer biológicamente activas y liberar sustancias capaces de modificar el comportamiento de otras células cancerosas.
🧬 ¿Qué ocurre después de la quimioterapia?
Cuando una célula cancerosa sobrevive a determinados tratamientos, puede entrar en un estado conocido como senescencia. Esto significa que deja de dividirse, pero no necesariamente permanece inactiva: continúa produciendo y liberando diferentes moléculas al entorno que la rodea.
Los investigadores analizaron ese conjunto de sustancias, conocido como fenotipo secretor asociado a la senescencia (SASP), y encontraron que la fructosa era uno de los componentes metabólicos que podían favorecer cambios en las células tumorales cercanas. En sus experimentos, la presencia de fructosa facilitó que estas células perdieran adherencia y pudieran desprenderse con mayor facilidad.
🔬 El colesterol aparece en el mecanismo
La investigación encontró además una posible explicación molecular para este comportamiento. La fructosa modificó el metabolismo de las células tumorales y redujo la actividad relacionada con la producción de colesterol en su membrana.
El colesterol cumple funciones importantes en las membranas celulares y contribuye a mantener la estructura y la adhesión entre las células. Al disminuir, las células tumorales pueden desprenderse con mayor facilidad, un cambio que en los experimentos estuvo relacionado con una mayor capacidad de diseminación.
Los científicos comprobaron este mecanismo mediante diferentes experimentos con células de cáncer de ovario y posteriormente utilizaron modelos de ratón. En estos últimos, una dieta con una cantidad elevada de fructosa aumentó la diseminación del cáncer de ovario seroso de alto grado, mientras que interferir con las vías utilizadas por las células para metabolizar la fructosa redujo ese efecto.
🍓 ¿Significa que comer fruta provoca metástasis?
No. Este punto es especialmente importante. El estudio no demuestra que consumir fruta provoque cáncer ni que una persona sana vaya a desarrollar metástasis por comer alimentos que contienen fructosa.
De hecho, los propios investigadores señalan que la fructosa está presente de manera natural en alimentos como frutas, verduras y miel, además de encontrarse junto con glucosa en la sacarosa. También puede estar presente en productos elaborados con jarabe de maíz de alta fructosa. El trabajo plantea una posible relación entre la fructosa y la progresión tumoral que todavía necesita estudiarse en seres humanos.
La diferencia es fundamental: los experimentos que demostraron directamente el aumento de la diseminación se realizaron principalmente en modelos celulares y animales, no en un ensayo clínico en pacientes. Por ello, todavía no es posible afirmar que reducir determinada cantidad de fructosa en la alimentación vaya a disminuir la metástasis en personas con cáncer.
💊 ¿Y qué pasa con los medicamentos para el colesterol?
El estudio también planteó una cuestión relacionada con las estatinas, medicamentos utilizados para reducir el colesterol. Debido a que la investigación encontró que la disminución del colesterol de membrana participaba en el proceso de desprendimiento celular, los autores exploraron si bloquear la producción de colesterol podía influir en este mecanismo.
Los resultados generaron una hipótesis que los científicos consideran importante investigar, pero no significan que las personas con cáncer deban suspender las estatinas ni modificar sus tratamientos por cuenta propia. The Wistar Institute fue explícito al señalar que el efecto observado todavía no ha sido probado en pacientes y que se necesitan más estudios para determinar qué implicaciones clínicas podría tener.
Por ahora, el hallazgo ofrece una pieza más para comprender por qué algunos tumores pueden comportarse de manera diferente después de la quimioterapia. También abre nuevas preguntas sobre cómo el metabolismo, el entorno de las células tumorales y determinados componentes de la alimentación podrían interactuar durante la progresión del cáncer.
Los investigadores continuarán estudiando este mecanismo para determinar si ocurre de la misma manera en otros tipos de tumores y, sobre todo, si los resultados observados en modelos experimentales pueden traducirse en estrategias útiles para pacientes. Mientras tanto, el estudio representa una nueva pista científica, no una razón para eliminar la fruta de la alimentación ni para modificar tratamientos médicos sin supervisión profesional.
