Monterrey: Una montaña rusa de estaciones
Si hay algo que nos une a los regios, aparte de la carne asada y el Cerro de la Silla, es sin duda el caos del clima. Te despiertas a las 6 am para ir a trabajar con un frío digno de competir con la Antártida, sacas el abrigo más grueso, el cual lleva guardado desde febrero. Ya en camino a la oficina, a eso de las 10 am, el sol te hace cuestionar si no habrás terminado en la Riviera Maya por error. Hacían 32 grados y tú, obviamente, seguías con el abrigo puesto porque “más vale prevenir”.
Para la hora de la comida, como era de esperarse, llegó la clásica tormenta exprés, que convirtió las calles en ríos. No faltaron los valientes que decidieron atravesar un charco enorme con el coche, y bueno… todos sabemos cómo terminó eso.
Al salir del trabajo, el clima decidió dar una última sorpresa: 25 grados con una brisa perfecta. Todo parecía estar en calma, pero los regios ya sabemos qué hacer: revisar el cielo cada cinco minutos, por si el clima decide darnos una “sorpresita” de última hora. Y es que en Monterrey, tener un suéter, una sombrilla y bloqueador solar en la cajuela del coche no es ser exagerado, ¡es ser prevenido!
Así que sí, si sobrevives al clima regio, estás preparado para cualquier cosa en la vida.

