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¿Qué tan caliente es demasiado? Esto se sabe sobre las bebidas y el cáncer de esófago

¿Qué tan caliente es demasiado? Esto se sabe sobre las bebidas y el cáncer de esófago
  • septiembre 10, 2026

Tomar una taza de café, té o alguna otra bebida caliente es parte de la rutina diaria de millones de personas. Sin embargo, cuando la bebida llega a temperaturas muy elevadas, el problema no estaría tanto en qué se está tomando, sino en qué tan caliente se consume.

Desde hace varios años, investigaciones científicas han encontrado una relación entre el consumo habitual de bebidas muy calientes y un mayor riesgo de desarrollar cáncer de esófago, particularmente el carcinoma de células escamosas. La evidencia ha llamado la atención porque apunta a que la temperatura puede tener un papel importante, independientemente del tipo de bebida.

🌡️ ¿Cuándo una bebida se considera demasiado caliente?

La Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC), perteneciente a la Organización Mundial de la Salud, clasificó en 2016 el consumo de bebidas muy calientes, es decir, aquellas que se toman a temperaturas superiores a 65 °C, como “probablemente cancerígeno para los humanos”, dentro del Grupo 2A.

Esta clasificación no significa que beber una taza de café o té ocasionalmente vaya a provocar cáncer. Lo que señala es que existe evidencia suficiente para considerar preocupante el consumo habitual de líquidos a temperaturas muy elevadas, especialmente cuando la exposición es repetida durante largos periodos.

Una posible explicación es el daño térmico repetido. Al consumir líquidos demasiado calientes, el tejido que recubre el esófago puede sufrir lesiones por el calor. Con el paso del tiempo, la repetición constante de estas agresiones podría favorecer procesos relacionados con el desarrollo de células cancerosas. La IARC considera que este mecanismo es biológicamente plausible.

☕ La temperatura importa más de lo que parece

La evidencia científica no se limita a una sola bebida. Estudios realizados con té, café, mate y otras bebidas han encontrado que el riesgo puede aumentar conforme se eleva la temperatura de consumo. En una investigación prospectiva realizada en Irán, por ejemplo, quienes bebían té a temperaturas de 60 °C o más presentaron una mayor incidencia de carcinoma escamoso de esófago que quienes lo consumían a temperaturas inferiores.

Otros trabajos también han encontrado diferencias importantes entre quienes prefieren sus bebidas tibias y quienes acostumbran tomarlas muy calientes. Un estudio realizado en Kenia encontró una asociación de hasta 3.7 veces mayor riesgo de carcinoma escamoso de esófago entre quienes reportaron consumir bebidas “muy calientes”, frente a quienes las tomaban tibias.

🔥 No solo se trata de la temperatura

La frecuencia con la que se consumen estas bebidas también puede ser relevante. Una exposición repetida al calor implica que el esófago está sometido una y otra vez al mismo tipo de irritación térmica.

Investigaciones de la IARC también han estudiado otros factores relacionados con la exposición al calor, como la rapidez con la que se consume una bebida, el tiempo que se espera antes de beberla y la frecuencia con la que llega a producir quemaduras en la boca. En un estudio realizado en Malawi y Tanzania, varios de estos indicadores se asociaron con un mayor riesgo de carcinoma escamoso de esófago.

Por eso, el punto no es eliminar el café, el té o las infusiones de la alimentación, sino evitar consumirlos cuando todavía están demasiado calientes como para beberlos cómodamente. Esperar unos minutos antes de dar el primer sorbo puede reducir considerablemente la temperatura y evitar exposiciones innecesarias al calor.

🩺 ¿Qué hacer con este dato?

La evidencia disponible no significa que cualquier persona que tome café caliente vaya a desarrollar cáncer. El cáncer de esófago tiene múltiples factores de riesgo y la temperatura de las bebidas representa solo uno de ellos. El tabaquismo y el consumo de alcohol, por ejemplo, también son factores importantes asociados con este tipo de cáncer.

Así que la próxima vez que tengas frente a ti una taza recién preparada, no es necesario renunciar a ella: simplemente dale tiempo para enfriarse. Si el primer sorbo quema la boca, probablemente todavía sea demasiado pronto. Convertir esa pequeña espera en un hábito puede ser una forma sencilla de reducir una exposición que la evidencia científica lleva años estudiando.